Por: Juan José Martínez

Secretos y Mentiras, es el título de una excelente película británica que trata sobre una joven de raza negra, que sabe que es adoptada, pero ignora la identidad de su familia biológica, y una vez fallecidos sus padres adoptivos, se lanza a la búsqueda de su identidad. Y en la búsqueda de esa identidad, no solo debe lidiar con los ocultamientos y mentiras de su familia adoptiva, sino que además, al conocer a su familia biológica, y tener contacto con la misma, e irrumpir en las realidades de sus "nuevos" parientes, se producen una serie de conflictos, los que al final quedan pacificados, al sincerarse todos los involucrados y blanquear verdades ocultas desde hace tiempo, logrando vivir en paz.
En este momento, en la vida de nuestro país, existen algunas sospechas volcadas en la sociedad, cuya verdad, pese a la avidez de la opinión pública, no se terminan de conocer.
Se dice que hay corrupción y coimas, en exportaciones a Venezuela.
Se dice que hay personas involucradas en la corrupción y las coimas, con nombre y apellido.
Se dice que hay una persona que lo dice, con muchos datos que tornarían creíble lo que se dice que dice.
Sin embargo, cuando se quiere conocer textualmente lo que esa persona dijo, para que el pueblo pueda conocer la verdad, se impone el secreto.
Se dice que la dueña de un monopolio periodístico, se apropió de hijos de desaparecidos, en complicidad con quienes torturaron y asesinaron a los padres de esos niños.
Sin embargo, cuando se quiere conocer si es verdad, para que se haga justicia, se demoran nueve años los análisis genéticos, se contaminan las prendas incautadas para obtener las muestras de ADN, con el producto genético de dos o tres personas mas, se oculta a los ahora adultos copiados - que no sabemos como reaccionarán cuando conozcan lo ocurrido con sus padres, con nombres y apellidos-, para que no se puedan obtener nuevas muestras, se dice que habrían salido del país, y se impone el secreto, negándose el acceso del pueblo a la verdad.
E irónicamente, quien está detrás de todas las maniobras que ocultan la verdad, es el monopolio informativo propiedad de la señora que se habría apropiado de los niños, y sus acólitos.
El deber del periodismo es informar con verdad, o al menos, la verdad con su prisma, ya que debe existir libertad de opinión sobre las formas de ver la verdad, porque con el pluralismo se construye el ideario colectivo.
Pero la construcción colectiva, debe ser a partir de la verdad, porque el que engaña, solo defiende su interés, y no el del pueblo.
Ninguna sociedad se sostiene y construye, sin verdad y justicia, necesarios para la paz social.
Menos aún, sobre crímenes y mentiras.
Parece ser que el color rojo del nombre del diario de mayor circulación de la Argentina (tal como se imprime en su tapa) es rojo sangre.
Y que sus dueños, harán todo lo posible para ocultar la verdad.
Porque cuando se develen los secretos, y la verdad se sepa, caerán las mentiras.
Entonces, será el pueblo el que pedirá justicia.
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