Hacia una nueva estructura político electoral de la
Argentina
Desagregación
- disociación,
separación, desconexión, desvinculación, segregación, división
Fundante
(de fundar)
- crear, establecer, constituir, instituir, instaurar, erigir, organizar, fundamentar, alzar, construir
Vivimos momentos de supuesta confusión. Donde un autodenominado peronista dice que jamás votaría a otra peronista, donde la conducción radical hace exactamente lo que nunca debería hacer un radical según su último líder histórico.
La cercanía de una elección nacional hace surgir peronometros y radicalometros.
Creo que estas dos expresiones que dominaron la política electoral argentina del siglo XX transitan caminos similares donde la nostalgia de épicas pasadas intentan convalidar un supuesto presente.
Decir peronista no alcanza para definir una posición electoral, define quizás más una cuestión visceral de sentir la vida y una concepción cultural de entender y construir poder político. El rojo de la Unión Cívica Radical cada vez más es un color sepia que se desvanece.
Decir peronista no alcanza para definir una posición electoral, define quizás más una cuestión visceral de sentir la vida y una concepción cultural de entender y construir poder político. El rojo de la Unión Cívica Radical cada vez más es un color sepia que se desvanece.
La unidad de estos partidos políticos es un mito y como tal una historia fabulosa que la tradición oral mantiene viva y presente.
Voy a ensayar un análisis prospectivo para fundamentar una idea por la cual la estructura político-electoral argentina tiende a un formato de democracia europea con cuatro grandes expresiones, a saber, izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha.
La economía y el rol del Estado, la justicia social, la concepción geopolítica, los derechos humanos, los derechos de última generación, entre otros temas contribuyen a la diferenciación de estos bloques.
Nuestro país tuvo un momento de simplificación política que lo provoco la irrupción electoral del peronismo. El país se dividió en dos grandes bloques, iniciando de hecho un bipartidismo que perduro hasta el fin del siglo XX. Hoy los escribas oficialistas editorializarían, democracia o populismo. Sarmiento, civilización y barbarie.
El Peronismo se creó con la confluencia de distintos sectores. Principalmente el movimiento obrero (la columna vertebral, le decían) lo que a similitud del laborismo o socialismo europeo lo coloca naturalmente a la izquierda. También se sumaron sectores nacionalistas y conservadores. El factor de unidad era Perón. Ya sin el líder era esperable que las distintas facciones tendieran a separarse y mostraran sus verdaderas facetas.
El menemismo creo, fue la expresión del conservadorismo preexistente y el sindicalismo patronal otra expresión en paralelo y en el mismo sentido. El kirchnerismo fue y es aun la expresión del otro gran sector que formo parte del peronismo, siendo hoy junto a sus aliados circunstanciales la expresión de centro izquierda de la actualidad. Eduardo Duhalde es peronista, Cristina Fernández también.
El radicalismo por su parte nace defendiendo causas populares, pero con la irrupción del ”aluvión zoológico” se convirtió en el partido de la clase media anti peronista. Con el alfonsinismo toma banderas de la socialdemocracia europea y con la Alianza vuelve a la condición antipopular. No es extraño entonces que hoy veamos a radicales como Aguad y Moreau en posiciones contrapuestas.
Cambiemos es la expresión clara de lo que es un partido de derecha. Por donde se lo mire no hay otra calificación.
A la derecha de Macri, la pared, hoy con el cuadro de Espert.
La izquierda hoy es cabalmente representada por la dupla Bregman-Del caño. Su destino parece ubicarla en el cuarto lugar de las preferencias hasta que entiendan sobre la necesidad de frentes y coaliciones de gobierno para acceder a posiciones de poder.
Queda un gran lugar a completar y es el de centro derecha. Sergio Massa quiso ubicarse en ese lugar pero la polarización del 2015 no le permitió consolidarse. No es extraño que Pichetto hable con Lavagna, que los socialistas santafecinos hablen con Schiaretti, que a su vez se reúna con Massa y este con Urtubey. Y que radicales que huelen sangre macrista hablen con todos. Esa es la centro derecha en formación. Más allá de los nombres defienden más o menos los mismos intereses y más allá de matices progresistas de algunos, ninguno se pondría orgulloso la camiseta de populista.
La alianza cambiemos muestra ya los primeros signos de desintegración y no es casualidad que sean los radicales los díscolos de la alianza gobernante. Su lugar en este esquema es la centroderecha.
Hoy la famosa grieta se basa en liderazgos (muy distintos entre sí por cierto) entre la centro izquierda panperonista y la derecha gobernante. La “avenida del medio” es la centro derecha en gestación. Quizás en algunos años un liderazgo de izquierda coloque a esta avenida en la centro izquierda y así el dinamismo de las sociedades vaya cambiando las preferencias electorales.
Pero no se trata de movimientos estancos. Las coaliciones, el dialogo como parte esencial de la política podrá hacer confluir en proyectos comunes a sectores diferentes. Las elecciones provinciales son un claro ejemplo de esto. Allí están confluyendo derechas con centroderechas y centros entre sí.
Con esta descripción intento quitar del lenguaje político actual palabras como leales, traidores, mercenarios, etc. Creo que la dirigencia está tomando decisiones en busca de estar donde corresponde.
Quizás en algunos años o décadas tal vez, veamos los cuatro bloques consolidados. Y hasta me animo a pensar en regímenes parlamentarios. De ser así, con los centros predominantes y los extremos minoritarios.
Es desagregación porque surge de la división y es fundante porque organiza. Al final de cuentas siempre se tratara de una contienda entre visiones ideológicas, aunque antes nos quede por resolver el modelo de País que queremos para nuestra Argentina
Claudio Fiquepron, peronista, populista y bárbaro.

