viernes, 24 de mayo de 2019

La desagregación fundante


Hacia una nueva estructura político electoral de la Argentina


Desagregación
  • disociación, separación, desconexión, desvinculación, segregación, división
 Fundante  (de fundar)
  • crear, establecer, constituir, instituir, instaurar, erigir, organizar, fundamentar, alzar, construir


Vivimos momentos de  supuesta confusión. Donde un autodenominado peronista dice que jamás votaría a otra peronista, donde la conducción radical hace exactamente lo que nunca debería hacer un radical según su último líder histórico.

La  cercanía de una elección nacional hace surgir peronometros y radicalometros.


Creo que estas dos expresiones que dominaron la política electoral argentina del siglo XX transitan caminos similares donde la nostalgia de épicas pasadas intentan convalidar un supuesto presente.

Decir  peronista  no alcanza para definir una posición electoral, define quizás más una cuestión visceral de sentir la vida y una concepción cultural de entender y construir poder político. El rojo de la Unión Cívica Radical cada vez más es un color sepia que se desvanece.

La  unidad  de  estos partidos  políticos  es  un  mito  y como tal una historia fabulosa que la tradición oral mantiene viva y presente.

Voy a ensayar un análisis prospectivo para fundamentar una idea por la cual la estructura político-electoral argentina tiende a un formato de democracia europea con cuatro grandes expresiones, a saber, izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha.

La economía y el rol del Estado, la justicia social, la concepción geopolítica, los derechos humanos, los derechos de última generación, entre otros temas contribuyen a la diferenciación de estos bloques.


Un poco de historia.

Nuestro país tuvo un momento de simplificación política que lo provoco la irrupción electoral del peronismo. El país se dividió en dos grandes bloques, iniciando de hecho un bipartidismo que perduro hasta el fin del siglo XX. Hoy los escribas oficialistas editorializarían, democracia o populismo. Sarmiento, civilización y barbarie.

El Peronismo se creó con la confluencia de distintos sectores. Principalmente el movimiento obrero (la columna vertebral, le decían) lo que a similitud del laborismo o socialismo europeo lo coloca naturalmente a la izquierda. También se sumaron sectores nacionalistas y conservadores. El factor de unidad era Perón. Ya sin el líder era esperable que las distintas facciones tendieran a separarse y mostraran sus verdaderas facetas. 

El menemismo creo, fue la expresión del conservadorismo preexistente y el sindicalismo patronal otra expresión en paralelo y en el mismo sentido. El kirchnerismo fue y es aun la expresión del otro gran sector que formo parte del peronismo, siendo hoy junto a sus aliados circunstanciales la expresión de centro izquierda de la actualidad. Eduardo Duhalde es peronista, Cristina Fernández también.

El radicalismo por su parte nace defendiendo causas populares, pero con la irrupción del ”aluvión zoológico” se convirtió en el partido de la clase media anti peronista. Con el alfonsinismo toma banderas de la socialdemocracia europea y con la Alianza vuelve a la condición antipopular. No es extraño entonces que hoy veamos a radicales como Aguad y Moreau en posiciones contrapuestas.

Cambiemos  es   la expresión clara de lo que es un partido de derecha. Por  donde se lo mire no hay otra calificación.

A la derecha de Macri, la pared, hoy con el cuadro de Espert.

La  izquierda  hoy  es  cabalmente  representada  por  la dupla Bregman-Del  caño. Su destino parece ubicarla en el cuarto lugar de las preferencias hasta que entiendan sobre la necesidad de frentes y coaliciones de gobierno para acceder a posiciones de poder.

Queda un gran lugar a completar y es el de centro derecha.   Sergio Massa quiso ubicarse en ese lugar pero la polarización del 2015 no le permitió consolidarse. No es extraño que Pichetto hable con Lavagna, que los socialistas santafecinos hablen con Schiaretti, que a su vez se reúna con Massa y este con Urtubey. Y que radicales que huelen sangre macrista hablen con todos. Esa es la centro derecha en formación. Más allá de los nombres defienden más o menos los mismos intereses y más allá de matices progresistas de algunos, ninguno se pondría orgulloso la camiseta de populista.

La  alianza  cambiemos muestra ya los primeros signos de desintegración y no es casualidad que sean los radicales los díscolos de la alianza gobernante. Su lugar en este esquema es la centroderecha.

Hoy  la  famosa  grieta  se  basa  en  liderazgos  (muy  distintos entre sí por cierto) entre la centro izquierda panperonista y la derecha gobernante. La “avenida del medio” es la centro derecha en gestación. Quizás en algunos años un liderazgo de izquierda coloque a esta avenida en la centro izquierda y así el dinamismo de las sociedades vaya cambiando las preferencias electorales.

Pero no se trata de movimientos estancos. Las coaliciones, el dialogo como parte esencial de la política podrá hacer confluir en proyectos comunes a sectores diferentes. Las elecciones provinciales son un claro ejemplo de esto. Allí están confluyendo derechas con centroderechas y centros entre sí.

Con  esta  descripción  intento  quitar  del  lenguaje  político actual palabras como leales, traidores, mercenarios, etc. Creo que la dirigencia está tomando decisiones en busca de estar donde corresponde. 

Quizás  en  algunos  años  o décadas tal vez, veamos los cuatro bloques consolidados. Y hasta me animo a pensar en regímenes parlamentarios. De ser así, con los centros predominantes y los extremos minoritarios.

Es  desagregación   porque  surge  de  la  división  y  es  fundante   porque organiza. Al final de cuentas siempre se tratara de una contienda entre visiones ideológicas, aunque antes nos quede por resolver el modelo de País que queremos para nuestra Argentina



Claudio Fiquepron, peronista, populista y bárbaro.



lunes, 27 de febrero de 2017

viernes, 21 de octubre de 2016

POPULISMO

Del debate teórico a la adjetivación peyorativa


Estamos en tiempos de disputa política, económica, cultural, social, etc. Todos los terrenos están en debate. Ni la memoria de los 30.000 desaparecidos esta en paz. La semántica no está exenta de esta lucha.La disputa llego también a las palabras. Una de ellas está siendo bastardeada por los voceros y formadores de opinión de los centros de poder económico mundial.

Definir y analizar al Populismo nos lleva a la Sociología, ciencia que escapa a mis conocimientos de observador político y simple “grasa militante”, pero es mi intención abordar el tema desde mi condición tomando elementos que nos brinda la Teoría Política.

El pasado mes de agosto nos dejo una de las famosas frases del señor Presidente: " Yo entiendo que salir de tantos años de populismo no es fácil, pero no hay duda que del populismo se sale con menos populismo", puntualizó el jefe de Estado en la Bolsa de Cereales. En el mismo sentido la señora Gobernadora dela Provincia de Buenos Aires tranquilamente podría haber dicho “ El Populismo es malo y entre todos lo vamos a derrotar”.

El ex escritor y novelista Mario Vargas Llosa, devenido en vocero culto y mostrable de la derecha, incursiona con más éxito y confiabilidad que nuestro señor presidente en la crítica al populismo. Con el mismo discurso, políticos jubilados como José Maria Aznar o el ex socialista Felipe González, desde España, vienen en una especie de neo colonización ibérica a decirnos que es bueno y que es malo.

Pero que es el Populismo? Que es esto que tanto irrita a los poderosos que hace que mandan a sus voceros a defenestrarlo?

Creo que se debe encarar la cuestión desde dos perspectivas, una académica y otra política coyuntural de este siglo.

Desde lo académico , el italiano Gino Germani (1911-1979) quizás el padre de la Sociología argentina, que huyendo del fascismo en 1934 se radica en nuestro país, ve al populismo como una forma totalitaria de estructuración de la sociedad. Seguramente la experiencia traumática vivida en su Italia Musoliniana marcaron su perspectiva y opinión. De ahí su error, a mi entender, de analizar al peronismo con una visión europea y creer que era otra forma de fascismo.

Es gracioso por estos días ver a “intelectuales macristas” correr al peronismo por izquierda con este discurso.

El sociólogo argentino Torcuato Di Tella ( 1929-2016) al igual que Germani plantea que el populismo se explica como el producto pasajero del paso de una sociedad tradicional a otra moderna en los países subdesarrollados. Algo raro que se presenta como una forma anómala de comportamiento político que alevolucionar debería pasar rápidamente a otras más ideológicas y modernas.Quizás por la influencia de su padre ingeniero, homónimo, coloca a la política sobre un vector donde la resultante es lo moderno y culto. 

Parafraseando a un amigo de mi hijo, “El típico teórico de izquierda con OSDE”

Inevitablemente no se puede hablar de Populismo sin hablar de Ernesto Laclau. Nació en Buenos Aires en 1935. Con 18 años comienza a estudiar Historia en la Universidad de Buenos Aires. Después del golpe de estado de 1955, comienza a militar en el Partido Socialista Argentino, fracción que apoyaba al Peronismo derrocado. En 1962 ingresa al Partido Socialista de la Izquierda Nacional liderado a Jorge Abelardo Ramos.

Fue colaborador de Gino Germani y fue profesor en el Instituto Di Tella.( los conocía bien). En 1969 se estableció en Inglaterra, doctorándose en la Universidad de Essex en 1977. Desde 1986 se desempeñó como Profesor de Teoría Política en la Universidad de Essex, donde fundó y dirigió durante muchos años el programa de postgrado en Ideología y Análisis del Discurso, así como el Centro de Estudios Teóricos de las Humanidades y las Ciencias Sociales. Recibió el titulo Doctor Honoris Causa en la Universidad de Buenos Aires, Universidad Nacional de San Juan, Universidad Católica de Córdoba, Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de Rosario. Falleció en Sevilla en el año 2014.

En 1977 escribió “hacia una teoría del populismo” donde refuta tanto a Germani como a Di Tella. 
“ la significación de los elementos ideológicos identificados con el populismo debe buscarse en la estructura de la que son un simple momento y no en paradigmas ideales”. Seguramente sus experiencias militantes lo separan del puro teoricismo de sus colegas europeo centristas.

Comprende la dificultad de definir Populismo, aportando la suya: “el populismo consiste en la presentación de las interpelaciones popular-democráticas como conjunto sintético-antagónico respecto a la ideología dominante”. Quizás como pocos pudo explicar la esencia del peronismo. 

Una frase de este trabajo quizás sea la llave para entender la actual reacción organizada de la derecha global. . . “ El Populismo no es, en consecuencia, expresión del atraso ideológico de una clase dominada, sino, por el contrario expresión del momento en que el poder articulatorio de esa clase se impone hegemónicamente sobre el resto de la sociedad” 

Laclau, un posmarxista, seguramente influenciado por otros (Antonio Gramsci ) llega a conclusiones lógicas para su ideología pero por consiguiente discutibles ”. . . las formas más altas de populismo solo pueden socialistas”.

De la misma forma que Laclau en 1977 refutó a Germani y Di Tella , en 1981, Emilio de Ípola y Juan Carlos Portantiero (1934-2007), dos sociólgos argentinos , publicaron el artículo “ lo nacional y popular y los populismos realmente existentes”, donde discrepan con Laclau, disociando a Populismo y Socialismo, planteando que los populismos existentes se caracterizan por una fuerte concepción organicista y a través del Estado neutralizan el antagonismo popular contra la opresión. 

En términos políticos “ lo corrieron por izquierda “ a Laclau.

Estas visiones diferentes, liberal o socialista, europeicista o latinoamericanista, permiten denominar como populista a distintos procesos políticos, ya sean de derecha o izquierda, surgidos de elecciones democráticas o de gobiernos de facto. Asi, el Varguismo brasilero y el Peronismo se aproximan bastante a las definiciones de las dos corrientes (Germani-Di Tella / Laclau ), pero el Nacional socialismo de Hitler y el maoismo también. Se complica todo aun mas, cuando se “encorseto” en una nueva definición a procesos con nuevos líderes como el Menem( a tocarse) Fujimori y hasta el ultra derechista francés Le Pen, clasificados como neopopulistas.

Mas reciente, y continuando el debate hace un aporte importante Eduardo Rinesi (filósofo, politólogo y educador argentino,Rosario, 1964) . Hablando de la tradición liberal y marxista dice: “ para ambas tradiciones, la palabra populismo es una mala palabra, designa algún tipo de patología. Para la tradición liberal, porque el pensamiento liberal supone que el sujeto de la historia es el individuo y el populismo no piensa en términos de individuo, sino que piensa en términos de un sujeto colectivo.” “ . . . dentro de la tradición marxista también tiene mala fama el populismo, puesto que la tradición marxista piensa que el sujeto de la historia son las clases sociales y la palabra Pueblo no designa una clase social, sino una cosa mucho más equívoca, mucho más mezclada. . . “

Creo que lo académico ha dado y sigue dando un fascinante debate donde lo ideológico prima por sobre el interés faccioso. Quienes somos, de dónde venimos, que acervo cultural nos guía, determinara nuestra cercanía a una u otras posturas.

El siglo XXI nos ha brindado en Sudamérica una escena política impensada décadas atrás. El Chavismo en Venezuela, el PT en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay, Correa en Ecuador, Lugo en Paraguay , Evo Morales !! en Bolivia y el Peronismo/kirchnerismo( da para otra nota) en nuestro país. Más allá de los matices propios de la historia y cultura de cada país, todos gobiernos de centro-izquierda que promovieron cambios en la matriz social de sus postergados pueblos. 

No es casual que el año 2005, Ernesto Laclau “sacara la pluma temática del ropero” y escribiera “ La razón populista” y en una especie de “quiero re truco” al conservadorismo espantado espetó : “ el populismo garantiza la democracia”.

Fue el mismo año del “ NO AL ALCA” en Mar del Plata. 

El famoso patio trasero, dejaba de ser patio, sino comedor y de trasero pasó a tener identidad propia

Repito un concepto de Laclau: “ El Populismo no es, en consecuencia, expresión del atraso ideológico de una clase dominada, sino, por el contrario expresión del momento en que el poder articulatorio de esa clase se impone hegemónicamente sobre el resto de la sociedad” 

Quizás por primera vez en su historia, los gobiernos de Sudamérica disputaron el poder real, es decir el reparto del dinero a partir del Estado. Eso es lo que les duele y contra ese Estado es que descargan su batería cultural y mediática. 

Gerardo Aboy Carlés ( Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Es investigador independiente del CONICET y profesor titular del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín) aborda el tema en su artículo “ repensando el populismo” “. . . La creciente colonización del pensamiento sociológico y politológico por la economía ha conducido a que el uso más extendido del término populismo se vincule hoy a la connotación de ciertas políticas públicas: cuando en este fin de siglo un candidato denuesta el populismo no hace sino designar con ese nombre tanto a un conjunto de políticas destinadas a proteger y promover el mercado interno, como -y esto en el mejor de los casos- a la particular relación entre Estado y  actores sociales característico de dichas políticas”.

Una periodista del diario La Nación entrevistando a Laclau en el año 2005 decía del Populismo: 
“Habitualmente, cuando se habla de populismo se hace referencia a un tipo de gobierno asistencialista, demagógico, de inspiración nacional, que gasta más de lo que tiene y que pasa por sobre las instituciones y la ley amparado en la fuerza que le da el apoyo de esa entidad supraindividual llamada pueblo”. De manual.

Cuando dicen Populismo hablan de un Estado presente que interviene en la economía.

Cuando critican al Populismo critican al Estado.

Cuando hablan de menos Populismo hablan de menos Estado.

La asignación universal por hijo es Populismo.

La jubilación de reparto es Populismo.

Aerolíneas Argentinas estatal es Populismo.

El aguinaldo es Populismo.

Las netbooks para los pibes eran Populismo.

Estamos en el medio de una disputa por el poder real que quizás defina a la Argentina y a la región por los próximos 20 o 30 años.

Y la pelea hay que darla en todos los frentes. En las grandes jornadas electorales y en la pelea chiquita de defender una simple palabra, que de chiquita pasa a ser la más grande, porque es la batalla cultural la madre de todas las batalles, la que va a definir todas las demás.

Y si estamos así es porque faltó tiempo o falto capacidad para “hacer cuerpo y alma” el relato e incorporarlo al sentido común colectivo.



Claudio Fiquepron, un Peronista, un Populista..