Por Clauldio Fiquepron
Ahí están, desde hace más de treinta años gritando en silencio por justicia.
Son los 30.000 desaparecidos, que en este tiempo y no antes, sienten que dejaron de ser olvido para ser presente y futuro.
Hoy vuelven a ser nombres, rostros, hijos, esposos y hermanos.
Y no fue antes, porque recién desde el año 2003 hay un gobierno nacional dispuesto a jugarse por la Verdad, lidiando con los poderosos de ayer y de hoy. Recién por este tiempo se ha comenzado a correr el velo a la historia de horrores y miseria humana de la última dictadura cívico-militar.
El próximo 27 de setiembre se dará inicio del primer juicio oral contra el ex subcomisario Luis Abelardo Patti, acusado por delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar.
El Tribunal Oral Federal Nº1 de San Martín juzgara además al ex presidente de facto Reynaldo Bignone, los ex militares Santiago Omar Riveros, Fernando Exequiel Verplaetsen y Juan Fernando Meneghini, ex comisario de Escobar. Todos están detenidos y procesados con prisión preventiva por el secuestro y posterior desaparición del ex diputado del PJ Diego Muñiz Barreto, de Gastón Gonçálvez, Carlos Souto, Juan José Fernández y Guillermo D`Amico.
Son cinco de esos treinta mil que verán como sus asesinos son juzgados y condenados en el Auditorio Hugo del Carril, ubicado en un predio de la Municipalidad de General San Martín.
Si en las paredes circulares del auditorio hubiera un imaginario espejo cuyos reflejos atravesaran el tiempo, ellos cinco se verían de frente, deseosos de justicia, pero tras ellos seguramente verían otras siluetas, como sus sombras provenientes de una noche Luego se darian cuenta que no son ellos, sino otros, otros cinco.
En ese espejo del pasado verían además a Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez y Mario Brión, los fusilados del 9 de Junio de 1956, en los basurales de José León Suárez, en la Operación Masacre que inmortalizara Rodolfo Walsh.
Ellos no tuvieron justicia. Solo están en nuestra memoria.
Quiso el destino que los genocidas vayan a ser juzgados a escasos metros de donde los otros fueron fusilados de espalda por otros asesinos.
Quizás si hacemos justicia con unos, haremos justicia simbólicamente con los otros.
Por la Justicia, por la Verdad, por la Memoria.
Por nuestros mártires. . .
