Ayer en Carcova y hoy
en el Auditorio Hugo del Carril, se recordó a Franco Almirón y Mauricio Ramos, muertos por la policía de la provincia
de Buenos Aires hace dos años.
En relación con esta historia se
instituyó el día municipal para la erradicación de la violencia institucional.
Pensando en voz alta, diría que la violencia no comenzó el 3 de febrero de 2011.
La violencia institucional que sufrieron Franco, Mauricio, Joaquín quien fue
herido de gravedad y hoy trabaja para erradicar esa violencia, y tantos otros, comenzó
con actos de violencia explicita a manos de la policía, violencia simbólica a
manos la justicia y violencia real a manos de políticos que no tardaron para
venderlos al mejor postor.
La violencia ha comenzado con el
egoísmo, con la indiferencia, con una actitud individualista, con un proyecto
de país para pocos, que todos de manera pasiva o activa hemos ejercido.
Mientras recorríamos las calles de Carcova, pensaba en porque viven así, sin las necesidades mínimas, en un estado de miseria indigno, en una violencia continua ejercida por una sociedad que “se distrae” y un estado que debe desandar décadas de “olvido activo y represión”.
Una sociedad distraída… que no
entiende que no es responsabilidad única de la política, ni de la policía, ni
de la justicia, sino de cada uno que no cumple con lo que corresponde a su situación
particular dentro de la sociedad. Cada vez que un político corrompe las
instituciones, cada vez que un empresario
lleva a la esclavitud a sus empleados, cada vez que no cumplimos con
nuestras obligaciones cívicas, cada vez que no mejoramos la distribución de la
riqueza, cada vez que con nuestras acciones no generamos trabajo, que no
mejoramos la educación, cada vez que no pagamos nuestros impuestos, o no nos
preocupamos en saber a donde son dirigidos, cada vez que cada uno de nosotros
defraudamos a un próximo permitiendo que sea “Un desaparecido social” de esos
que no están incluidos en las estadísticas, Franco y Mauricio y todos los
Francos y Mauricios de la historia, mueren
“Nadie hace huelga con su hambre”…. Nos dijo Mujica.
Nadie es pobre, nadie vive indignamente porque quiere, es por una situación injusta que no cambiará hasta que todos y cada uno
cumplan con su responsabilidad de mejorar la vida de todos. En la medida que le
corresponda, con la responsabilidad que cada uno tiene pero en un hacer
colectivo que permita cumplir la frase que estuvo hoy en boca de todos
Ni un pibe menos…
Nunca más.
Fotos: gentileza de Claudia Prince Massi

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