martes, 5 de febrero de 2013

ALGO NO HABREMOS HECHO...



Por Nora Alejandra Torreira
Lic. en Trabajo Social


Ayer en Carcova y hoy en el Auditorio Hugo del Carril, se recordó a Franco Almirón y Mauricio  Ramos, muertos por la policía de la provincia de Buenos Aires hace dos años.
En relación con esta historia se instituyó el día municipal para la erradicación de la violencia institucional. Pensando en voz alta, diría que la violencia no comenzó el 3 de febrero de 2011. La violencia institucional que sufrieron Franco, Mauricio, Joaquín quien fue herido de gravedad y hoy trabaja para erradicar esa violencia, y tantos otros, comenzó con actos de violencia explicita a manos de la policía, violencia simbólica a manos la justicia y violencia real a manos de políticos que no tardaron para venderlos al mejor postor.
La violencia ha comenzado con el egoísmo, con la indiferencia, con una actitud individualista, con un proyecto de país para pocos, que todos de manera pasiva o activa hemos ejercido.

Sin restar  importancia a la acción  de una policía que desprecia  la  vida de  los pibes más  pobres,  aquellos que eran sus propios vecinos, pues muchos suboficiales  provienen de los mismos barrios en donde los pibes vivieron y murieron, creo que  la  violencia institucional  comienza  con  una   historia familiar  signada  por  la  pobreza,  el abandono  y la indignidad.
 Mientras  recorríamos  las  calles  de Carcova, pensaba en porque viven así, sin las necesidades mínimas,  en un  estado  de  miseria indigno, en una violencia continua ejercida por una sociedad que “se distrae” y un estado que debe desandar décadas de “olvido activo y represión”.
Una sociedad distraída… que no entiende que no es responsabilidad única de la política, ni de la policía, ni de la justicia, sino de cada uno que no cumple con lo que corresponde a su situación particular dentro de la sociedad. Cada vez que un político corrompe las instituciones, cada vez que un empresario  lleva a la esclavitud a sus empleados, cada vez que no cumplimos con nuestras obligaciones cívicas, cada vez que no mejoramos la distribución de la riqueza, cada vez que con nuestras acciones no generamos trabajo, que no mejoramos la educación, cada vez que no pagamos nuestros impuestos, o no nos preocupamos en saber a donde son dirigidos, cada vez que cada uno de nosotros defraudamos a un próximo permitiendo que sea “Un desaparecido social” de esos que no están incluidos en las estadísticas, Franco y Mauricio y todos los Francos y Mauricios de la historia, mueren
“Nadie hace huelga con su hambre”…. Nos dijo Mujica. 
Nadie es pobre, nadie vive indignamente porque quiere, es por una situación injusta que no cambiará hasta que todos y cada uno cumplan con su responsabilidad de mejorar la vida de todos. En la medida que le corresponda, con la responsabilidad que cada uno tiene pero en un hacer colectivo que permita cumplir la frase que estuvo hoy en boca de todos
Ni un pibe menos…
Nunca más.


Fotos: gentileza de Claudia Prince Massi

No hay comentarios:

Publicar un comentario