lunes, 1 de agosto de 2011

PERDRIEL, UN COMBATE DE SIEMPRE



1806 - 1º  de Agosto - 2011

Aquí en “nuestro pago”, hoy llamado General San Martín, en el conurbano bonaerense, se han desarrollado o forjado historias trascendentes de nuestro país.
Trágicos hechos, como los fusilamientos de José León Suárez del 9 de Junio de 1956 o fervientes jornadas, cuando en  mi propio barrio, hoy llamado San Andrés, se instalo el ejército de la Confederación Argentina, aquel que defendió la Soberanía política y económica de nuestra Patria por mas de dos décadas.
Pero no muchos, e incluyo a propios sanmartinenses, saben que por estas tierras, actuales barrios de Villa Ballester y Villa Bonich, se desarrollo el Combate de Perdriel. Cuantos vecinos y transeúntes quizás no conozcan porque hay una calle llamada 1º de Agosto de 1806.

Era un tiempo de plena expansión del imperio británico y Buenos Aires parecía ser que hacia suspirar  a los ingleses. No solo por el puerto sino por el gran estuario  que permitía el acceso a los ríos interiores del continente y llegar así a otras ciudades igual o más importantes que esa “Reina del Plata”.
Creyeron que por la vía militar anexarían a una nueva colonia donde  colocar los productos de la ya próspera industria inglesa y obtener a bajos costos las materias primas para abastecer a su  metrópoli.
Perdriel fue un hito en nuestra historia. Por primera vez fuerzas criollas se oponían a un ejército invasor. Militarmente fue un combate de pocos minutos, donde los criollos de a caballo, al mando de Juan Martín de Pueyrredón,  conocedores del terreno, sorprendieron a los ingleses, arrebatándoles un cañón.
Fue solo y todo eso. Los ingleses comprenderían ese año, el siguiente y cuarenta años después en Obligado que por esa vía no lo lograrían.
 Pero supieron esperar. No lo que no lograron con las armas, lo lograron con el poder del dinero.
La oligarquía gobernante en el país a partir de la segunda mitad del siglo XIX, integrantes de la “civilización sarmientina”, construyeron el país que quería Inglaterra.
Así por las vías de los  ferrocarriles se iban carnes, lanas, trigo, madera, algodón y llegaban los productos, hechos muchas veces, con esa misma materia prima.
Fue  el país del centenario, donde unos pocos gozaban y las mayorías padecían.
 Pero para que sirve la historia, sino para ver de donde venimos, quienes somos, en que parte de nuestra ella  los “mas” estuvieron mejor y que se hizo para lograrlo.
Los modelos de país siguen en pugna. La culpa  no es solo de los ingleses ayer, o los grandes mercados internacionales, hoy. Los responsables, ayer y hoy, somos nosotros a partir de nuestros actos y decisiones. No es una cuestión de clases o de estirpe. Es como vemos y sentimos el país.
Los mismos que odiaban la Aduana de Rosas, son los mismos que denostaron el IAPI de Perón y hasta con algunos idénticos apellidos son los que hoy piden bajar las retenciones agropecuarias, volviendo así al “granero del mundo”.
Los que hoy dicen defender los intereses del país federal, a la sombra de Sociedad Rural, que no nos tomen por entupidos y por sobre todo las cosas que no falten el respeto y burlen el honor de aquellos gauchos que defendieron nuestra tierra y nuestros intereses.
Patria o Colonia,  el asunto no están diferente hoy, que hace doscientos años atrás.


Claudio Fiqueprón.


1 comentario:

  1. excelente como siempre..... recordando cada paso de nuestros ancestros... gracias por mantener viva nuestra historia!!!!!!!

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