Por Juan Jose Martinez
Primera parte
Las elecciones realizadas este domingo, para algunos, no decidían nada, y sin embargo, más allá que desde lo formal, su resultado no implicó emplazar, o desplazar, a persona alguna en puestos del estado, a los que se arriba mediante el voto popular, de cara a octubre han perfilado un panorama de liderazgo claro e indiscutido del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Es necesario a pocos días de realizado los comicios, formular un análisis tanto de las circunstancias como de los actores y sus acciones, que en mi criterio llevaron al pueblo a dar un aval tan importante a las políticas implementadas por este gobierno (Aclaración: Alguien directamente pondría aval a la gestión. Quiero decirles que "gestión" es una palabra que aplicada a la función de gobierno, la odio con toda mi alma. Si bien un gestor es alguien que cumple un mandato, y bajo esa intelección, no estaría mal su utilización, lo cierto es que en Argentina, se asocia esa palabra a buen administrador, despolitizado, al que le dan bien los números. Y hay una máxima que para mí, es de hierro, y no se debe vulnerar bajo ningún punto de vista: El que gobierna solo para los números, no gobierna para el pueblo).LA OPOSICION, EL GOBIERNO Y SUS CIRCUNSTANCIAS.
COMO SE MOVIÒ EL PODER EN LAS SOMBRAS.
Muchas de las cuestiones que se explicitaran han sido de público y notorio conocimiento. Pero vale la pena volver en el tiempo y visualizarlas en su conjunto, para ver y recordar, como se mueve el verdadero poder. Para ello, debemos situarnos en la madrugada del jueves 17 de julio del 2008. Senado de la Nación en el debate sobre la ratificación o no de la Resolución 125 de la Presidenta de la Nación, que establecía las retenciones móviles. Ya habían transcurrido varios meses del lock out patronal producido contra el Gobierno Nacional de Cristina Fernández de Kirchner, oponiéndose a la aplicación de retenciones a la exportación de productos agropecuarios, y tanto las tapas de Clarín como de La Nación, identificaban a quienes enfrentaban al gobierno como “El Campo”. No se usaban gentilicios en la identificación de los protestantes, salvo a veces, los ruralistas. Tampoco se utilizaba el gentilicio “los campesinos”, porque tiene olor reforma agraria, ¿viste?, y además algunos quedaban demasiados expuestos, ya que la mayoría de los empresarios del campo, de campesinos, no tienen nada. Deliberadamente, el cartel de medios buceaba en el inconsciente colectivo, identificando a las entidades patronales con la palabra "Campo". Buscaban generar una identificación en la gente común. Utilizar esa palabra, les venía de perillas. Si hay un conflicto y de un lado está el Campo ¿Que es lo opuesto al Campo? La Ciudad. Así se llega a esa asociación de la Ciudad con la imagen del porteño vago y ventajero -tipo Isidoro Cañones-, contraponiéndola a esas personas que supuestamente se levantaban todas las madrugadas en forma esforzada a trabajar en el campo. Fijando esa antinomia, se borraron de las cabezas de sus lectores las industrias, se suprimieron mentalmente los obreros, los trabajadores humildes, que viven en las ciudades, y también los propietarios de los grandes latifundios o empresarios sojeros que jamás tocaron en su vida una pala o un arado, y que seguramente también viven en ciudades, porque el campo lo maneja un administrador, que a su vez maneja a los trabajadores dependientes, ya que en realidad, los que iban a tirar manteca al techo en París, llevando la vaca atada en barco para que les dé la leche fresca, eran los niños ricos hijos de estancieros. Existen los pequeños y medianos productores, y en este caso, estos eran los que servían para dar contenido a la creación mediática Campo, ya que son los que si realmente se sacrifican. Ahora bien, dejando de lado el análisis de la palabra Campo, y el contenido del que se la dotó en ese momento en forma mediática, para darnos cuenta de cómo manejan la dialéctica, yendo a los protagonistas, en el caso de Clarín, su poder no solo reside en su diario de papel, al cual ellos mismos llaman “El gran diario argentino”. Es un grupo económico con sociedades en paraísos fiscales norteamericanos -especialmente en Delawere (USA), circunstancia buscada para evadir impuestos en Argentina -, el cual tiene intereses en la informática, en distribuidoras de servicio de internet, canales de televisión, empresas de cable, emprendimientos agropecuarios sojeros y arroceros, son organizadores de exposiciones -tiene un aceitado vínculo con la Sociedad Rural Argentina, donde Clarín organiza eventos en su predio de Palermo-, con acciones en la empresa que produce el papel para su diario (Papel Prensa), y a su vez, se maneja en tándem con La Nación, con quien comparte Papel Prensa, prestándose periodistas que trabajan en ambas empresas (Joaquín Morales Sola, durante décadas escribió el panorama político en Clarín, y ahora es columnista estrella en La Nación, Adrián Ventura es columnista estrella en La Nación, y a su vez, estrella de Todo Noticias, el canal de cable de noticias del Grupo Clarín. Editorial Perfil, de Fontevecchia, siempre buscó no quedarse afuera de esta entente. Así, Pablo Sirven, que escribía espectáculos en la revista Noticias de Editorial Perfil, hoy es pluma destacada en La Nación. Tan oportunista o tiempista como Clarín y La Nación, Fontevecchia también se inscribe en esa línea de “profesionales” del periodismo, que en realidad, más que profesionales son mercenarios. Nunca voy a olvidar una tapa de la revista “La Semana”, en la cual se veía una mano luciendo en la muñeca un reloj Rolex, y decía algo más o menos así como “este es el Rolex del hijo del Presidente”. El “Presidente”, era el general Viola, y esa tapa, en plena dictadura militar, formaba parte de una operación para voltear a Viola en la interna militar -lo que efectivamente ocurrió-, e instalar a Galtieri, quien nos llevó a lo que todos conocemos. Señalo este recuerdo, porque, no hay que olvidarse que estos tipos, participaban en esas internas militares, siendo parte de eso. Repito, fueron parte de eso. Después de presentar a los actores mediáticos, no puedo dejar de recordar y marcar, que el jefe de gabinete en el momento del conflicto con las patronales agrarias, era Alberto Fernández, quien, en vez de ser el representante de gobierno que mantenía el diálogo con el multimedios más importante, era el delegado de Clarín ante el Gobierno. Así, se crea mediáticamente, un sujeto colectivo, “El Campo”, indefinido, vago -sobre todo-, ambiguo, y por el otro, el Gobierno Nacional, al cual se lo hace ver crispado, enojado, como niño caprichoso. Pero lo que menos se discutía, era si la resolución 125 perjudicaba o no, tanto a la sociedad en su conjunto, como a los pequeños productores. Dentro de ese sujeto colectivo “Campo”, creación dialéctica generada por los medios de difusión, también pasan a hacer comparsa los políticos de la oposición. Era muy reciente el triunfo de Cristina en su elección presidencial, en la cual había sido candidata, pese a que Magnetto había avisado que no la quería. Había que parar a La Yegua, y educarla. Y Magnetto tenía un hombre de su confianza, en el lugar indicado: Julio Cobos, vicepresidente del Gobierno Nacional, que en su época de gobernador de Mendoza, había forjado una fuerte relación con el multimedios, especialmente con el diario Los Andes de esa provincia, que pertenece al multimedios, al cual le otorgó un préstamo, no blando, blandísimo, para la compra de una imprenta que fue traída de USA. No me cabe dudas que el conflicto de la 125, fue un claro conflicto por el poder, más precisamente, entre el poder político del estado Nacional, y el poder no solo de corporaciones mediáticas, sino además, corporaciones que han regido la vida de los argentinos por siglos, como la Sociedad Rural y el empresariado más recalcitrante, cuyo ejemplo es Techint. Esa madrugada, Magnetto juega a su alfil Cleto, y pone en jaque a la Reina. Su voto no positivo generó un tembladeral institucional. Pero la oposición política, más allá de haber sumado a Cobos -que se transformó para TN en héroe nacional, al cual televisó en directo mientras regresaba a Mendoza, y saludaba por las calles, luego de su voto no positivo-, seguía siendo un desastre. Figuras impresentables como Gerardo Morales, el milico Aguad, Lilita Carrió y su fiel escudera-hasta que encuentre otro partido- Patricia Bullrich, y varios innombrables más que este domingo pasado fueron apaleados. Luego de la madrugada en el Senado, en la que se resolvió el conflicto de la 125, mucha agua corrió bajo el puente
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