
Creemos que aunque unos días más tarde vale la pena dar conocer algo de la vida de Mons. Romero, ya que por haber sucedido su asesinato en una fecha tan fuerte para los argentinos, año a año queda relegado sin dar cuenta de su ofrenda.
El dia 24 de marzo, y no casualmente, se cumplieron 31 años de la muerte del obispo San Salvador, Óscar Romero. Fue asesinado mientras oficiaba misa. El día anterior (un 23 de marzo), sabiéndose ya perseguido y en peligro, optó por dar el paso de los mártires: el de no asustarse, el de seguir animándose a hablar. Y por eso lo mataron.
Estas fueron las palabras que mataron a Romero. Y que 31 años después, siguen siendo tan actuales y tan cercanas a nuestra realidad que asusta y nos hace pensar si fueron dichas solo para El Salvador o, nos hablaba desde su iglesia en San Salvador a toda la Patria Americana.
Que su ejemplo y servicio nos acompañen para saber que no somos los únicos, que no estamos solos, que se puede pensar en el sueño de nuestros mártires y próceres americanos, y que el dolor puede transformase en una lucha fertil de servicio y acción.
En la homilía del 24 de julio de 1977 Mons. Romero dijo: "La Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico, del orden político, del orden social".
El 28 de agosto de 1977, Monseñor reafirma esta concepción de la Iglesia como voz denunciante, en uno de sus portentosos pensamientos: "Queremos ser la voz de los que no tienen voz para gritar contra tanto atropello contra los derechos humanos".
En su homilía dominical del 12 de agosto de 1979, dijo: "Yo denuncio sobre todo la absolutización de la riqueza"
En la homilia del domingo de Ramos del 23 de marzo de 1980 pronunció:
"Ya sé que hay muchos que se escandalizan de mis palabras y quieren acusarmede que he dejado la predicación del Evangelio para meterme en política. Pero no acepto yo esa acusación, sino que hago un esfuerzo para que todo lo que nos ha querido impulsar el Concilio Vaticano II, la reunión de Medellín y de Puebla, no sólo lo tengamos en las páginas y lo estudiemos teóricamente, sino que lo vivamos y lo traduzcamos en esta conflictiva realidad de predicar como se debe el Evangelio para nuestro pueb. por eso, pido al Señor durante toda la semana, mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignominia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento, y aunque siga siendo una voz que clama en el desierto, sé que la Iglesia está haciendo el esfuerzo por cumplir con su misión.Yo quisiera hacer un llamamiento muy especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles. Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos, y, ante una orden de matarr que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios, que dice: no matar. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno, en nombre de Dios: ¡cese la represión!"
El dia siguiente a las 18. 25 hs y mientras levantaba el caliz en la consagración fue asesinado de un solo tiro por un franco tirador. Si bien se sabe quienes lo mataron, su asesinato ha quedado impune.
Este 24 de marzo de 2011 la ONU declaró como "Dia de la Verdad" a la fecha del asesinato del Obispo.
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