Por Claudio Fiqueprón
Vigilia, no en el sentido de una noche sin sueño o de esperar pasivamente lo que viene.

Vigilia como alerta, como algo que se espera en actitud militante.
Y ese algo es grande, trascendente.
Con el despertar de la democracia, la violación sistemática de los derechos humanos perpetrados por la dictadura pasó a ser unos de los temas principales de la política de aquellos años.
Con un auspicioso comienzo, la Conadep y el histórico juicio a las juntas militares, parecían signar un camino de justicia y verdad. Pero eso duro solo un par de años.
La claudicación de la dirigencia política nos llevo a la “obediencia debida”, al “punto final” y luego a los miserables indultos.
Solo una ventana permitió a las organizaciones de derechos humanos burlar el cerco de impunidad, y ese tema fue la apropiacion de bebes, también catalogado como delito de “lesa humanidad” y por lo tanto imprescriptible. Así se siguió la lucha judicial, pero siempre con escaso apoyo político.
Recién en mayo de 2003, con la asunción de Néstor Kirchner, las cosas empezaron a modificarse. El cambio de la Suprema Corte de Justicia, la declaración de inconstitucionalidad de la “obediencia debida” y el “punto final”, y el Estado querellante en casos de violaciones a los derechos humanos dieron un vuelco a la situación.
Las Abuelas y las Madres además, fueron reconocidas en su verdadera dimensión.
El trabajo del equipo de antropología forense y la creación del Banco Nacional de datos genéticos terminaron por abrir definitivamente el camino hacia la Verdad y la Justicia.
Mas allá de los más de cien nietos recuperados, el caso de los hijos adoptivos de la dueña del monopolio Clarín, se ha convertido en un caso emblemático, que justo es reconocerlo, trasciende lo meramente judicial.
En pocos días más, quizás unas semanas, se conocerán los resultados de las muestras de ADN que fueron extraídas de la ropa de Marcela y Felipe Noble de Herrera.
Quizás no se compruebe nada y se deberá seguir buscando.
Quizás se sepa quienes fueron los padres biológicos de uno o de los dos jóvenes.
Si es así, seguramente el “cimbronazo político” será muy grande y va a trascender nuestras fronteras, pero no hará más que confirmar la complicidad de ese medio con la dictadura asesina
Pero no debemos equivocarnos. El hecho de fondo seguirá siendo siempre la búsqueda de los hijos de desaparecidos victimas del terrorismo de estado.
Y Marcela y Felipe o como se hubieran llamado o no, también seguirán siendo victimas, pese a solicitadas o videos que los tuvieron como actores principales.
Vigilia por esos resultados. Vigilia por la Verdad.
Vigilia por esas identidades y de la nuestra como País.
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