viernes, 2 de abril de 2010

EL SUIZO


Por Claudio Fiquepron

En unos de sus programas, magistralmente, el “negro” Dolina dijo que el tiempo es una gran lupa que aumenta las cosas. Esto se cumple claramente cuando recordamos hechos o personas del pasado, llenando  a estos,  de adjetivos que posiblemente no merezcan.
Sin embargo, creo que hay hechos que por trascendencia y permanencia escapan del pasado y se proyectan junto a nuestra vida al presente y nos siguen, como acechándonos  hacia el futuro.
Malvinas es uno de estos temas.
Sigue siendo una herida abierta para el país y en particular para una generación que no ve  los números como estadísticas, que a los nombres le pone caras y el recuerdo la llena de imágenes imborrables de la niñez.


 El “suizo”:
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 Los comienzos de los setenta, fueron (lupa mediante?) años con sucesos políticos muy densos,  a los que permanecíamos ajenos un grupo de pibes y pibas de uno de los barrios mas humildes del partido, Billinghurst. Nos veíamos todos los días en  la escuela, La Sagrada Familia, la de la iglesia.
Y  ahí transcurría nuestra niñez, entre manuales del alumno bonaerense, tizas, recreos, siempre  teniendo que soportar los caprichos de un cura fascista.
Como en  todo grupo, estaba  el más piola, la más tímida, el más estudioso, la más linda, la más fea, el que mejor jugaba a la pelota y el infaltable “apodador oficial”. Ese era el “gato” que con picardía  y a veces con ironía le otorgaba a cada uno el sobrenombre que le quedaría quizás, para toda la vida.
José, era uno de esos pibes que hoy llamamos “de perfil bajo”, buen compañero, rápido con la pelota y físicamente, bajito y de cara con nariz de base ancha. Esto le alcanzo al “gato” para encontrarlo parecido al dibujito del cantante tiroles del comercial de la cera de marca “Suiza”.
José Antonio Gaona, paso a ser “el suizo Gaona”.
Terminamos la escuela y cada uno siguió con su vida. No hacían falta reuniones para vernos, porque todos vivíamos a seis o siete cuadras de la plaza, cruzándonos indefectiblemente en algún momento de la semana.
Luego llegaron años muy oscuros para el país.
Entre el año 79 y el 80 fuimos sorteados para el servicio militar. Algunos nos salvamos por numero bajo, a la mayoría le toco el Ejercito y algunos pocos, como al “suizo”, le toco Marina.
Y llego lo de Malvinas. Como en todo barrio del conurbano o provincia pobre,  los pibes empezaron a ser llamados masivamente para ponerse a las ordenes de la Junta Militar, que sobre la base de un genuino reclamo, busco en esta aventura, una excusa para permanecer en el poder.

Las noticias tardaban, pero llegaban. El “suizo” había sido embarcado en el Crucero General Belgrano.
Aquel trágico 2 de mayo de 1982, dos torpedos disparados desde un submarino, hundieron al barco.
El “suizo” fue  uno de los 323 muertos del ataque y hundimiento del Belgrano.

Podemos hablar de las cuestiones militares, históricas, políticas, pero para mi y pido disculpas, Malvinas es el “suizo”.
Quizás si sumamos cientos de historias como la de él, podamos asumir la gravedad de lo sucedido y el compromiso para que su muerte no haya sido en vano.
Por vos SUIZO

1 comentario:

  1. COMPAÑEROS MUY BUENO SU BLOG, QUIERO ENTRAR EN CONTACTO CON UDS PARA ESTE MIERCOLES 9 DE JUNIO PODER HACER UNA NOTA EN EL PROGRAMA SOMOS PERONISMO, DE LA AGRUPACION NUEVA GENERACION PERONISTA,
    ESPERO RESPUESTA SALUDOS

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