ran como las cuatro de la mañana, y de la ventana de mi cuarto, que da a la calle, unas vivas y eufóricas voces de adolescentes rompieron el silencio de la noche.
Iban cantando. No era algo de Los Piojos, ni de La Bersuit, ni tampoco de La Mancha de Rolando. Era la Marcha Peronista. Si, nuestra Marcha…
Y no solo el estribillo que es de lo más conocido, estaban cantando la estrofa de “los principios sociales”, esa que algunos dirigentes que dicen ser peronistas, desconocen su letra.
La puteada se tornó en silencio cómplice, el mal carácter ante un despertar abrupto cedió ante una inmensa alegría.
En ese día, algunos mayores, propalaban por los medios “independientes” la autonomía del Banco Central, como si fuera un cuarto poder de la Republica, como diciendo implícitamente que la política debía subordinarse al poder de la economía. Un discurso muy de boga por los noventa, cuando gobernaba teoricamente el peronismo.
Por otros medios un ex presidente con ganas de volver nos hablaba de la “humillación que sufrían las FFAA” con los juicios contra los genocidas, como si Videla hubiera sido San Martín, Galtieri hubiese sido Rosas y Massera, Perón. Y otro ilustre funcionario, aliado de los llamados peronistas disidentes nos presentaba la picana fashion.
Hace más de dos décadas que en el peronismo coexisten modelos políticos prácticamente antagónicos
No podemos escudarnos con “la amplitud del movimiento” o “la identidad la da el líder del momento” o frases que intentan disimular lo que toda la sociedad argentina ve en nuestros días: que dirigentes que pertenecen a un mismo partido son los opositores más encarnados.
Nos debemos un gran debate interno.
Es muy probable que se vayan dando debates parciales sobre temas puntuales. Las internas abiertas, las elecciones generales, quizás ayuden. No debemos resignarnos a que el paso inexorable del tiempo termine sellando esta deuda.
El peronismo fue y debe seguir siendo el eje del gran movimiento nacional y popular de la Argentina. No podemos permitir que lo conviertan en un triste partido conservador de centro derecha.
Es nuestro deber pelear día a día por esto.
Se lo debemos a los que dieron “la vida por Perón”. Nos lo debemos a nosotros mismos y se lo debemos a esos pibes que la otra noche me despertaron cantando la Marcha.
Ellos tomaran el testimonio que les dejamos.
Claudio D. Fiquepron
Congresal Provincial
PJ Pcia. Buenos Aires
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