Historia y presente
Fracasado el intento unitario de “usar” a Lavalle para derrocar a Rosas (1838 – 1840) Alberdi y otros ideólogos como Florencio Varela y José Rivera Indarte comienzan a teorizar sobre la necesidad de terminar con el gobierno de la Confederación, calificándolo como tiranía, justificando una intervención militar extranjera.
Por Claudio Fiquepron
Congresal Provincial
Partido justicialista Pcia. Buenos Aires
Fracasado el intento unitario de “usar” a Lavalle para derrocar a Rosas (1838 – 1840) Alberdi y otros ideólogos como Florencio Varela y José Rivera Indarte comienzan a teorizar sobre la necesidad de terminar con el gobierno de la Confederación, calificándolo como tiranía, justificando una intervención militar extranjera. Para esto, piden ayuda a las potencias mundiales de esa época como eran, Francia y principalmente Inglaterra, que con el pretexto de “traer la libertad”, intentarían lo que realmente les interesaba: la libre navegación por los ríos interiores, transformar a las provincias del litoral en simples republiquetas separadas de Buenos Aires, y sobre todo llegar sin obstáculos al Chaco y al Paraguay para abastecer de algodón a las textiles británicas, sedientas de esa materia prima.
Al mejor estilo pirata, permitiendo saqueos en ciudades litoraleñas, la escuadra Anglofrancesa, remonta el Paraná y llega a la Vuelta de Obligado. Podemos hablar de cuantos barcos de guerra y mercantes tenían, del calibre de los cañones, o del grosor de las cadenas que los criollos usaron. Pero siempre serán cuestiones secundarias al tema de fondo que es la defensa de nuestra soberanía. El simple pero fundamental hecho de decir que estas tierras son nuestras y acá mandamos nosotros.
Es por eso que la batalla de Vuelta de Obligado, ocurrida el 20 de noviembre de 1845 es el día de la Soberanía Nacional.
Tras la batalla de Caseros y la caída de Rosas, en la segunda mitad del siglo XIX se abandona esta idea, transformando de hecho a nuestro país (civilizado y libre) en una colonia inglesa, cumpliendo el rol de exportador de materias primas e importador de lo que producían las industrias europeas.
Es recién con el Peronismo, a mediados del siglo pasado, que junto a la Justicia Social y a la Independencia Económica, se levanta la bandera de la Soberanía Política, rompiendo así, los lazos políticos, ideológicos y económicos con las potencias extranjeras, reemplazando el modelo agroexportador por otro de desarrollo industrial nacional con predistribución de la riqueza.
Los mismos “tilingos” que ciento setenta años atrás pedían a las potencias extranjeras intervenir en el país, son los que hoy llevan documentos a las embajadas denunciando al gobierno nacional.
La misma oligarquía que construyó su riqueza en base al exterminio del aborigen y la explotación de sus tierras son los que hoy se oponen a las retenciones agropecuarias.
Los mismos que ayer soñaban un país a semejanza de Europa son los que hoy reniegan nuestra pertenencia a Latinoamérica
Vivimos una década donde se ha vuelto a hablar de soberanía
Ya sin cañones ni cadenas cruzadas en el río, tanbien en un noviembre pero del año 2005 en la ciudad de Mar del Plata, tres presidentes latinoamericanos como Kirchner, Lula y Chávez se cargaron la región al hombro y le dijeron NO al ALCA en la mismísima cara del presidente Bush
Soberanía también es decirle no al FMI en su pretensión de manejar la economía de nuestro país.
Soberanía es reclamar por nuestras Islas Malvinas, denunciando la usurpación británica en todos los foros internacionales, y no mandar ositos de peluche a los kelpers.
Soberanía, es decirle en la cara a Simon Peres, primer ministro de Israel, que a nuestros amigos los elegimos nosotros.
Soberanía, por tanto, es con una actitud militante permanente, romper cadenas económicas ideológicas y políticas ayer hoy y siempre
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