Primera parte. La cuestión electoral
Previa a una elección y en el medio de una campaña, inmersos en la subjetividad, se relativiza y conjetura sobre las propuestas y opiniones. La verdad de uno quizás no lo sea para otro.
Pasada la elección comienza a reinar la fría matemática de contar los votos y surge lo irrefutable y objetivo de un resultado. El que saca más votos gana y los otros pierden. Así de simple y contundente.
Los que apoyamos a Néstor Kirchner y defendemos el modelo de país que el encarna, mas allá de nuestra insatisfacción por el resultado obtenido, no podemos gorilizarnos y caer en el lugar común de decir “la gente no sabe votar” o “ la gente no tiene memoria”, ni categorizar y valorizar los votos de acuerdo a su procedencia. Un voto de un trabajador es un voto y vale igual que el de un empresario y viceversa.
Y si el resultado nos fue esquivo será porque algo nosotros hicimos algo mal, en algo nos equivocamos o no supimos interpretar la voluntad y las nuevas necesidades de la mayoría.
El pueblo vota bien cuando ganamos y también cuando perdemos
El pueblo siempre tiene razón
Si analizamos el mapa electoral del pasado 28 de Junio en general y de acuerdo a la dinámica política de los últimos años se observaran resultados esperables o sea sin grandes sorpresas con la excepción de las provincias de Buenos Aires y Santa Cruz, Y estas tienen como denominador común a Kirchner. El mensaje es demasiado claro para no verlo o hacernos los distraídos
Pese a los logros indiscutibles de esta gestión, existe en el país y sobre todo en la zona central, seguramente la de mayor nivel adquisitivo, un malestar que raya en el odio hacia las máximas figuras del gobierno nacional.
Este sentimiento surge a partir de la crisis con las patronales rurales, en marzo del año 2008, sobre la que se construyo mediaticamente un clima adverso hacia los Kirchner.
Los dos grandes multimedios de la Argentina, Clarín y América, se encargaron y debemos reconocer que con mucho éxito, de sembrar este clima.
A través de los diario, revistas y principalmente por televisión y radio la realidad se tiño de subjetividad y parcialidad y la noticia se manipulo como en los viejos tiempos de la dictadura.
La discusión fue mostrada como agresión, un cambio de ideas como muestra de autoritarismo. Una manifestación política o un piquete se califica de acuerdo a si lo hacia un grupo u otro. Delia es el patotero, DeAngeli un luchador del campo.
Cobos en vez de mostrarlo como un traidor a un mandato popular, fue mostrado como un político pensante que contribuyo a la paz y la moderación poniendo fin al autoritarismo setentista kirchnerista.
La actitud destituyente que describiera el espacio Carta Abierta no solo sigue vigente sino que ha primado desde entonces en los medios a la hora de mostrar la realidad cotidiana. No importa lo que se haga, siempre todo esta mal y “esto no da para mas”.
Si hay obra publica, es maniobra electoral. Si se asiste a los pobres es clientelismo.
Si no renuncia Ocaña es porque no renuncia y si renuncia es porque . . . “pobre, la hicieron renunciar."
Montoya era un hijo de puta, pero si se peleo con Scioli ahora es bueno. Si Aerolíneas es un desastre, el gobierno no hace nada, pero si se la estatiza, Cristina es Chávez.
Si la presidenta va a Honduras, es porque no le importa la gripe A, si no iba es porque a nivel internacional no la consideran.
Si Cristina no vino a los funerales de Alfonsin fue una irrespetuosa, pero si venia tendría que haberse quedado en el G 20.
Es cierto que se cometen errores, como en todas las gestiones, y que hay algunos funcionarios difíciles de defender, pero haga lo que se haga, todo esta mal.
El gobierno encaro estas elecciones como en una serie donde solo puede hacer el rol de villano. Kirchner iba a ser siempre el malo. O el mayordomo asesino.
La política de campaña del PRO en la provincia fue solamente mostrarse como los opositores a Kirchner. En esta serie su papel era el del bueno o el detective que descubre al asesino.
Toda la obra fue montada de esta manera y los medios le sirvieron la comida en el plato. O dicho de otra manera Kirchner tenía que perder e iba a ganar el que se mostrara como más opositor
El gran error del KIrchnerismo fue no advertir este macabro juego o no saber escapar a la trampa.
Es cierto que con el diario del lunes todo sabemos los resultados, pero la verdad es que jugamos en su cancha, y ellos eligieron al árbitro y a los jugadores que les convenía.
Al discurso ideológico, ellos le opusieron a un tipo que se reía. A la seriedad la enfrentaron con frivoldad mediática. Al llamado a la memoria le opusieron spots publicitarios slogans de campaña y afiches
Vivimos en un mundo donde la imagen ha superado a la palabra y a los hechos. Hoy no alcanza con ser bueno y ni siquiera demostrándolo con hechos, Hoy hace falta además dar una imagen amable y creíble.
Y a decir verdad, dejando de lado nuestra ideología o sentimientos, el producto que se voto era comprable. Siempre es atractiva una sonrisa y siempre da lastima una silla de ruedas.
Claudio Fiquepron
Congresal Provincial
PJ Pcia BS AS
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